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SOBREVIVIR A UNA PERSONA CON VICTIMISMO CRONICO.

Por TUSAM. A todos nos ha tocado pasar por situaciones difíciles que nos sobrepasan y que no podemos resolver. Son en esos momentos que nos encontramos en el papel de víctimas. Esto es provocado porque ante no poder hacer nada al respecto, sentimos que sólo somos la parte que recibe los embates.

Son momentos en que la persona se siente atrapada y no logra encontrar las opciones que la lleve a la solución del problema. Sucede que hay personas que por diferentes motivos permanecen por períodos largos en este papel y a veces se eternizan, y es en este punto donde aparece el victimismo crónico.

Este signo psicológico se transforma en un malestar para quien lo padece como para la gente de su entorno. Las características que identifican a una persona en este estado son varias. Suelen manipular de forma inconsciente haciendo notar que ellas son las únicas víctimas y dando por sentado que deben recibir una ayuda de los demás y son muchos quienes, haciendo la “vista gorda” al fraude emocional, la terminan dando cuando en situaciones normales no la darían.

También ponen sus pensamientos en lo negativo y así acentúan su condición. No son autocríticas. Manipulan también los hechos además de las personas y culpan a los otros por la falta de ayuda. Con esto último me refiero a que siempre les falta más, nada de lo que puedan recibir de los demás es suficiente.

Todas estas situaciones configuran un cocktail explosivo para quien sufre el victimismo crónico y para quien está a su lado. Y para quien acompaña, es vital que tenga en cuenta algunos puntos para no quedar atrapada. En mis coaching de superación personal siempre pongo el ejemplo del protocolo que hay que seguir cuando caen las mascarillas en un avión.

Lo que hay que hacer si uno tiene a cargo a un menor o a otra persona que no puede valerse por sí sola, es ponerse la mascarilla uno primero y luego a esa persona a cargo. El principio es básico, si uno no está bien, no está en condiciones para ayudar a otro y terminan siendo dos las víctimas.

Por eso es importante para quien estén conviviendo con el victimismo crónico, que entienda que es fundamental hacer todo lo posible para estar bien y hacerlo sin sentirse culpable por ello. Todo lo que se pueda hacer, y si las circunstancias lo permiten, hasta pasar un tiempo alejado de esa persona es positivo.

Esto ayuda a recuperar fuerzas y a poder seguir acompañando a la persona con el problema. Tampoco hay que dejar de brindarle toda la ayuda posible. Y no me refiero a situaciones puntuales ya que sabemos que nada le va a ser suficiente, sino ayudarla a que resuelva el problema de fondo tratando a que recurra a todo tipo de ayuda, hasta terapéutica si es necesario.

Y lo más importante para el acompañante es que debe aprender a soltar la culpa. Ya que quien convive constantemente con este tipo de personas, atrapada por el chantaje emocional que propone la víctima crónica, termina cediendo todo; hasta su bienestar. El sentirte bien es mucho más fácil de lo que crees. Recuerda #CuandoSeQuiereSePuede

Leonardo-Tusam@tusam
@propersalud