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El documental uruguayo ‘a la’ Eduardo Coutinho en el 45º Festival de Cinema de Gramado.

“Mirando al Cielo” es el segundo documental del director uruguayo Guzmán García que ha hecho de su obra autoral un tributo del brasileño Eduardo Coutinho. La producción hizo su debut internacional en el 45º Festival de Cine de Gramado, en la concurrida noche del último sábado, 19 de agosto.

“Coutinho es una gran referencia y por eso es tan hermoso presentar la película aquí, en su país”, exaltó el director antes de la proyección.

No se trata sólo de mostrar “Mirando al Cielo” por primera vez en Brasil, sino de proyectar la obra en la ciudad y en el festival que hicieron posible este encuentro. Fue a través del Festival de Cine de Gramado que García descubrió a Coutinho.

En 2011, la coproducción uruguaya-brasileña “Mundialito” fue presentada en una muestra paralela en Gramado. García era el montador de la película (oficio que lo mantiene financieramente) y, aunque no estaba en la sierra gaúcha en la ocasión, uno de sus compañeros de película volvió fascinado por el brasileño, que había sido homenajeado con el Kikito de Cristal cuatro años antes – su obra En la ciudad.

 

“Yo estaba empezando a rodar mi primer largometraje -” Todavía El Amor “y cuando empecé a ver las películas de Coutinho, cambió la forma de filmar”, revela.

 

La influencia del maestro brasileño aparece en la centralidad del diálogo entre director y entrevistados -tanto “Todavía el amor” como “Mirando al cielo” son documentales testigos – haciendo, como define el uruguayo, “la conversación un objeto estético y artístico”.

Coutinho definía la técnica como ‘autorrepresentación del personaje’, una mezcla entre realidad y ficción que es llevada a la escena por los propios protagonistas de las historias. “Lo hace algunas veces más, otras menos. En casos como Escena Abierta, radicaliza. No voy tan lejos “, completa.

 

La palabra, objeto y método de trabajo tan caro a Coutinho, gana en el documental de García status psicoanalítico: “La autorrepresentación es también una manera de autoconocimiento y no son todas las personas que tienen la oportunidad de mirar dentro de sí mismas”, observa.

 

García ya trabaja en un nuevo proyecto en la misma línea, pero escogió un nicho bastante específico para buscar a los personajes: todos los entrevistados son guionistas de audiovisual. “Tal vez sea algo más abstracto, no estoy haciendo mucho esfuerzo para crear conexiones claras entre los discursos”, revela el director.

Una vez más, la influencia de Coutinho sobre García aparece en la justificación de su elección. “En” Edificio Master “, la única conexión que existe entre las personas es el hecho de que ellas venir en el mismo lugar. Coutinho escogía un tema, pero era sólo una excusa para conocer al ser humano, sin necesidad de armar un discurso sobre ese público “, defiende.


Revelaciones en capas


El argumento de “Mirando al cielo” es simple: un grupo de teatro comunitario aficionado que se reúne después que los integrantes salen del trabajo para crear y ensayar un espectáculo. “Hay muchos de esos grupos en Montevideo”, explica García.

La compañía teatral, en el caso, es el Ateneo, y aunque es el mote del documental – el director acompañó durante un año el trabajo de los actores – la edición final del largometraje excluyó cualquier mención al teatro en los testimonios de los personajes.

Es verdad que hay escenas de los ensayos, de las lecturas dramáticas, del montaje del escenario. Pero lo que sobresale en la película son las historias personales – casi todas dramáticas – que marcaron las vidas de los actores aficionados. Hay informes de abuso sexual, abandono, discriminación, traiciones. Tragedias individuales cuya solución sugerida por el documental, pero nunca explicitada por los protagonistas es el arte.

“La producción presionó mucho para que ellos hablaran del teatro, pero me pareció que sería una obviedad muy grande. Si explicas que ese espacio era una forma de seguir adelante perdería el sentido “, defiende el director.

La palabra y la representación presentes en la vida de los personajes incluso antes de que se mostraran ante la cámara de García. “El teatro es el espacio en que pueden ser otras personas. “Este documental habla del acto creativo como un camino para la curación”, opina Pablo Martínez Pessi, que acompaña a García en Gramado como promotor de la película, pero también es documentalista y tiene en su currículum la película “Tus sacerdotes volverán”.

A pesar de acceder a ese universo de sentimientos tan íntimos y duros, el director no cruza la línea que separa lo que él considera un “estudio sobre la humanidad” del sensacionalismo. “La película no tiene golpes bajos, es muy honesto con los personajes, no los expone innecesariamente”, concluye Pessi.