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Cirqo: una película que atravesó múltiples vicisitudes.

El director chileno Orlando Lübbert narró los diferentes procesos que atravesó el rodaje y reconoció que gracias a un gran esfuerzo la película logró plasmar la historia de dos fugitivos que encuentran refugio en un circo itinerante.

Durante la conferencia celebrada este martes 19 en el Parador Imarangatú contó que varias de las escenas fueron filmadas en una zona de campo cercana a Santiago de Chile; al tiempo que se improvisó y a partir de los problemas se encontraron soluciones que aportaron a la película. Entre las sucesos que rodearon al film está el fallecimiento del productor ejecutivo y también de uno de los actores.

Lübbert afirmó que en su país “hay toda una cultura de circo itinerante y recibimos apoyo de todas esas organizaciones durante las grabaciones”. En ese sentido, “la pieza pasó por diferentes procesos y luego de exhibirse en el año 2013 (La Habana) le costó ingresar a otros festivales”.

Por su parte, el productor Alex Doll dijo que “la reflexión es que el cine no se mide por su calidad sino por su oportunismo, el momento y la competencia”. Mostro su alegría respecto a que Uruguay haya aceptado proyectar Cirqo “porque para mí es un símbolo de que se siguen viendo las películas a pesar de todo”.

Sobre el título, Lübbert sostuvo que escribir la palabra circo con “q” es provocador pero tiene que ver con los elementos de trabajo, la dramaturgia y con hacer algo que llame la atención y provoque una reflexión. Se trata de una película “muy visual, emocional e irracional, mientras que sobre el final tiene un quiebre que hace que aterrice en el plano racional”.

Entre los interesas, el director destacó que optó por reflejar el paisaje interior de los personajes, más que la apariencia física. Por ese motivo, “traté de contar la historia en forma circular y con situaciones reales”, añadió.

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Cirqo

En plena dictadura chilena Mario y Jaime, son un profesor y un estudiante, que han quedado prisioneros y gracias a su audacia escapan a un inminente fusilamiento sobre un puente. Martínez, un agente de la policía de Pinochet, queda obsesionado por atrapar a los prisioneros que escaparon por su culpa. En su huida llegarán a un pequeño circo itinerante que le ha cerrado las puertas a la política, pero que finalmente refugia a los dos fugitivos y los convierte en exitosos payasos. Víctimas que se convierten en victimarios, perseguidos que se convierten en perseguidores hasta las últimas, dramáticas, consecuencias.

Manejando un tono de comedia, pese a lo dramático de la historia, el director Orlando Lübbert, lanza una mirada fresca y original sobre una época negra en la histori ¡a reciente de su país. El humor como herramienta de resistencia y supervivencia ha sido planteado ya en otros contextos dramáticos, pero resulta original en el cine chileno. Con buen ritmo y alternando los pasos de comedia con el dramatismo, seduce por el retrato del colorido mundo circense y su contraste con la oscura realidad que lo circunda. Realizada en 2013 y estrenada en el Sanfic, por dificultades de distribución el film recién se pudo estrenar el año pasado en su país.