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“Camara Viajera” de Ricardo Preve. Haití: Ritos de la religión vudú en una cascada.

Por Ricardo Preve. En el 2010 tuve la oportunidad de trabajar como fotógrafo para la UNESCO con motivo de la designación del “Año Internacional de los Afrodescendientes”. En realidad, ya había comenzado algunos años antes a estudiar el fenómeno del sincretismo de las creencias africanas con la religión cristiana.

Como también ha sucedido en otras partes de América Latina (por ejemplo, con la cultura Inca desde Ecuador a Argentina), muchas veces las creencias de las poblaciones indígenas o, en el caso de Haití, Brasil, y otros países, las de los esclavos traídos desde África, siguen presentes hasta el día de hoy, pero han tenido que adaptarse a la predominancia del catolicismo en nuestra sociedad para sobrevivir.

Ricardo PreveEn el caso específico de Haití, el vudú es una religión originaria de África Occidental, que se sigue practicando en Togo y Benín. Traída a Haití con los esclavos capturados en África Occidental, resta por verse si también tiene un componente absorbido de los Tainos, los habitantes originales de las islas del Caribe. Lo que si es sabido es que, al igual que otras religiones de origen africano como la Santería en Cuba, o la Umbanda en Brasil y Uruguay, el vudú adopto elementos del cristianismo para poder (en parte) legitimarse, y evitar ser erradicado.

Para un fotógrafo, alguien que trabaja con la imagen, no es tan importante la palabra, el escuchar hablar de algo como el vudú. Para mi cuenta mucho más la imagen, la evidencia visual de un rito o una creencia y para ello, para poder ver con mi cámara los rituales del vudú, viajé a una localidad en las montañas en el centro de la República de Haití: un lugar conocido como Saute d’Eau (Salto de Agua).

Ahí, anualmente, más de 100.000 personas se congregan para llevar adelante un rito de purificación y limpieza espiritual. Ya al acercarme a las cascadas en el bosque donde se lleva adelante la ceremonia (que dura varios días) pude ver el fervor de la gente que se acerca al lugar. Muchos llevan frondas y ramas de árboles en ofrenda, otros parten cocos y los usan para llevar lo que quieren purificar.

Ricardo PreveLa ceremonia es realmente impactante en lo visual: muchísimas personas, verdaderas muchedumbres, se dan cita en las numerosas cascadas que se encuentran en el bosque cerca de Saute d’Eau y se “limpian” de sus pecados e impurezas bañándose ritualmente en las aguas que les caen encima. Muchos se desnudan, dejando que su ropa sea llevada por la corriente, y algunos entran en trances espirituales que requieren la asistencia de los presentes para evitar que las personas poseídas se caigan.

Durante los varios días de mi permanencia, no vi más que un puñado de fotógrafos occidentales, o de personas que no estuvieran involucradas en la ceremonia. Y para mantener el orden, a lo sumo, un par de policías. Vi gente tan pobre, tan malnutrida, que se apilaba por docenas en el piso de un galpón debido a la falta de comida para quedarse en pie. Pero, a pesar de no tener ningún tipo de escolta de seguridad, y de haberme paseado por la ceremonia con un par de sofisticadas cámaras fotográficas colgando de mi cuello, nunca nadie no solo me molesto, sino que ni siquiera me pidieron plata o una limosna.

Si hay algo que aprendí de este viaje, fue que los haitianos son pobres, pero con una profunda dignidad interior.

Ricardo Preve