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Bonicelli, la pionera en representar el tenis de Uruguay en el extranjero.

La tenista uruguaya Fiorella Bonicelli fue la primera mujer y la segunda persona “que Uruguay mandó a jugar al exterior”, contó la deportista en una entrevista con Efe, haciendo referencia al viaje que hizo a Europa para representar su país cuando tenía apenas 18 años de edad.

 

“En ese momento no había hombres que viajaran, después de mí vino José Luis Damiani y luego Diego Pérez y Marcelo Filipiene, hoy está (Pablo) Cuevas, pero en ese momento era yo la única que jugaba y que viajaba y que tenía futuro”, comentó la atleta de 66 años.

Bonicelli explicó que esa época no fue fácil para ella, pues todavía “era una niña” y sobre ella recaían “muchas expectativas”, por lo que se sentía “muy presionada”.

Además, recalcó que no pudo tener una “vida normal de adolescente” y que se perdió muchos cumpleaños de 15 de sus amigas, fiesta que es muy popular en Latinoamérica.

Hasta tal punto que no llegó a festejar ni su propia fiesta de quinceañera, ya que el día de su cumpleaños estaba en Australia rodeada de jugadores de tenis, viaje para el que fue seleccionada tras ganar una beca.

 

“Terminé mi secundaria y me fui a Europa por primera vez, así empezó mi carrera, yo tenía 18 o 19 años y viajé a jugar el circuito europeo, clasifiqué y poco a poco fui enganchando en eso y seguí durante 10 años”, recordó la que también fue golfista.

En su apartamento, en una de las estanterías de la sala de estar, junto con las fotos de su familia y seres queridos, lucen sus premios de Roland Garros.

 

“Lo más importante que tengo son los dos triunfos en Roland Garros, que fue en doble mixto primero en el año 1975, con Thomaz Koch -un brasileño que había sido campeón júnior mundial- y al año siguiente doble damas con Gail Lovera, que era una australiana”, resaltó.

Para Bonicelli, que es hija y madre de tenistas, el deporte ha cambiado mucho desde entonces, sobre todo en lo referente a la relación entre los jugadores durante los torneos.

 

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“En nuestra época era totalmente distinto que hoy en día, nosotros viajábamos solos, no teníamos un séquito que nos acompañaba como tienen hoy”, opinó y añadió que en el periodo en el que ella compitió había “más compañerismo” y amistad entre los tenistas, sobretodo entre los latinos, a pesar de que fuesen rivales en la pista.

Además, Bonicelli subrayó que todavía no ha guardado la raqueta, y que viajará a Chile este fin de semana para representar a la Asociación de Veteranas de Uruguay.

 

“Vamos 54 mujeres de todas las edades, desde los 30 hasta los 80 años, y es un (torneo) Sudamericano que se juega todos los años en Argentina, Brasil, Paraguay, Chile y Uruguay”, añadió.

En lo referente a la desigualdad entre hombres y mujeres, la atleta, que también se dedicó a la enseñanza de este deporte en Francia, matizó que “monetariamente los hombres ganaban más que las mujeres”.

No obstante, recordó que poco después “vino la revolución de las mujeres” y detalló que “hubo un grupo de americanas, lideradas por Billie Jean King y Rosy Casals, que crearon un circuito femenino que se llamaba Virginia Slims”.

 

“Ellas revolucionaron un poco todo eso y un año boicotearon un torneo importante. Ellas eran las mejores del mundo y pudieron revertir eso, no igualar… pero los premios para las mujeres aumentaron y hoy en día creo que están casi casi iguales”, subrayó.

Con respecto a sus ídolos de entonces y de ahora destacó, en lo femenino, a la exjugadora alemana Steffi Graf, a la bielorrusa Victoria Azarenka y a la estadounidense Venus Williams.

Aunque su gran ídolo es el suizo Roger Federer, deportista que en su opinión es “es lo máximo.”

 

“El día que Roger desaparezca, no sé que va a pasar con el tenis masculino”, concluyó.

 

Nota: Sarah Yáñez-Richards (Efe)